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miércoles, 9 de abril de 2014

supersticiones: Mucha mierda

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Historia



El origen de esta costumbre es francés, lo cual explica que en muchos paises hispanohablantes la palabra usada para desear éxito antes de un estreno teatral sea "merde" en el francés original. La superstición está tan profundamente instalada que, para cualquier persona que pertenezca al mundillo teatral, oír que alguien le desea buena suerte, sin más, equivale exacamente a todo lo contatrio: inmediatamente chistará pidiendo silencio, pegará un grito de terror, y pedirá a su interlocutor que se desdiga en el acto de lo que acaba de proferir, ya que ese deseo, en el ambiente del teatro, equivale a desear, en realidad, nada menos, que mala suerte.
La explicacion hay  que rastrearla en  la París de hace dos siglos atrás, cuando los únicos que podian afrontar el valor de una entrada de teatro eran los ricos, que llegaban hasta las salas en coches tirados por caballos. Así, si a la puerta del teatro habia suficiente cancitad de bosta (es decir, de mierda), los responsables de la obra podían darse por satisfechos: era seguro que la sala estaría llena y la presentación sería un éxito. Yengo más atrás en el tiempo, hay quien afirma que la expresión viene de muchos puntos de la Europa medieval, de cuando los artistas recorrían los pueblos con sus carromatos de espectáculos. Se cuenta que cada vez que llegaban a uno, lo primero que hacian era echar un vistazo a la cantidad de estiércol que había amontondado a la entrada y hacer un veloz cálculo: si era suficiente como para garantizar que dentro del pueblo -hay que recordar que esa época todos los pueblos tenían murallas y unas pocas limitadas entradas- hubiera un mrecado, una feria o alguna otra concentración de gente, entraban tranquilos y segudos de su éxito. Con lo cual se habría hecho muy habitual que, al encontrarse dos artistas, se desearan mutuamente mucha mierda para el siguiente pueblo.


pd: no pongo una imagen que haga mas alusion a lo de mucha mierda porque va  a ser algo asqueroso, jaja

Supersticiones: Los paraguas y la suerte

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Historia
 

Cualquier supersticioso sabe que no se debe abrir un paraguaz dentro de una casa y el origen de esta creencia tiene dos versiones. La primera se remonta a la época en que los reyes orientales y africanos usaban sombrillas para protegerse de los rayos solares, y ya que el sol está íntimamente ligado a la religión y la mitología -su forma simboliza el disco solar-, abrirlo  en un lugar sombreado, fuera de los dominios del sol, era considerado un sacrilegio. Pero probablemente esta superstición se   reforzó cuando los paraguas llegaron a Europa y empezaron a ser usados casi exclusivamente por los sacerdotes en los oficios de los difuntos,  sólo para protegerse del mal tiempo. Pero los paraguas y sombrillas  que usamos ocacionalmente para protegernos de la lluvia del sol eran poco confiables hace unos años atras, y de aqui surge otra posible versión que dice que  los primeros fabricantes tuvieron que lidiar con muchas dificultades técnicas antes de poder producir un resorte que permitiera al usuario abrir el paraguas suavemente.  Nada tiene que ver con la suerte con abrir un paraguas bajo un techo o dentro de la casa, pero era peligroso ya que los resortes eran muy duros y se debía hacer fuerza para abrirlo. 
Algunas veces esto causaba, accidentalmente, se golpeaba a quien estuviera cerca e  incluso el mismo usuario. Estos acidentes comunes se atribuían a la mala suerte, ya que  nadie era capaz de predecir la manera en que se comportaría el paraguaz. Con el tiempo se  instauró la creencia de la mala suerte y surgió  otra supersticion que dice que es de mala suerte dejar una sombrilla sobre la mesa y que puede surgir una discusión entre los presentes. Las sombrillas se han utilizado  desde hace 3000 años. Cuando las damas llevaban sombrillas (o parasoles) y eran observadas por algún hombre, comenzó un nuevo lenguaje de galanteo: el dejar caer la sombrilla. o el guante, daba la oportunidad de intercambiar algunas palabras con el pretendiente, y dejarla caer dos veces, así como también tirar dos guantes, significaba "te amo".                                                                             
 

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